No soy otra
cosa más
Que una
ficha en tu juego de ajedrez,
La que
mueves a tu antojo,
Y de la que
no ves el dolor de un alma sin sosiego.
Un día
cambias,
Al otro
eres igual que siempre,
Y no
entiendes que eso duele,
Ilusionarme
con alguien que no es seguro de lo que siente,
Dime como
lo haces,
Rompiste
las reglas del juego,
Y aún así
no te importa,
Sigues
jugando,
Aún en
contra de las consecuencias.
Te
aprovechas de mi debilidad,
Y yo no
puedo ir en contra de la corriente que me lleva hacia ti,
Intento
nadar, pero lo que siento por ti es más fuerte,
Así que me
resigno y me dejo ir,
Nos
encontramos frente a frente,
Y no quiero
que el día termine,
Porque esta
es una de las pocas veces en que me demuestras que me quieres,
En las que
una vez más me engaño al pensar,
Que este
momento será para siempre,
Pero como
dice una canción,
“Nada es
eterno”. El día termina, e inicia uno
nuevo,
Y otra vez
eres el mismo, que poco duró esa felicidad.
La tristeza
y el llanto se apoderan tanto de mi alma,
Que me dan
un reloj de arena,
Para que
espere el momento porque vas a regresar…
No me
importa engañar,
Si con eso
pago las consecuencias de mis actos,
Sólo quiero
soñar,
Soñar que
eres más que una fantasía,
Que tus
intentos de cambiar no sean fallidos,
Que sean
verdad, Que no niegues y lastimes más.
Este poema está dirigido a una persona en especial... A mi mejor amiga que veo sufriendo día tras día por un amor ciego, y que me duele verla como está... Hundida en uno de los sentimientos más mortales de la vida... El Desamor...
