viernes, 19 de octubre de 2012

Era el momento




Aquél viejo personaje,
Acostumbrado a su estilo de vida,
Resignado ante la soledad que le invadía,
Creía que había encontrado el secreto de la vida en viajes,
Personas, libros escritos y leídos…
Pero aquella noche, en la taberna,
Esa mujer cuya sonrisa cálida y espíritu aventurero,
Le enseñó que lo maravilloso de la vida
No se encontraba en cosas complejas,
Si no en los hechos más sencillos…
Como dejarse llevar por la melodía de la música
Sin hallar prisa, sin hallar lógica,
Tan sólo el danzar,
Por primera vez en su vida no se preocupó por analizar la situación,
Si estaba obrando bien o bajo qué principio debía hacerlo…
Por primera vez comprendió la necesidad de vivir

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